El pediatra que atiende a mi hija es muy respetuoso de su dignidad.Mi hija,una adolescente sufre de fecalomas y le estamos haciendo un tratamiento de enemas.A veces necesitamos ponerle sondas rectales de 45 cm llenas de una solución gelatinosa para limpiarle los intestinos,y a menudo se las coloca el pediatra.A pesar de que mi hijita entra de mala gana cada vez que sabe que le van a poner la sonda,el pediatra la alienta y la tranquiliza.Una vez mientras le estaba poniendo la sonda mi hijita estiro las piernas bruscamente y se le salio la sonda,y el pediatra con santa paciencia se la volvió a poner.Incluso siempre nos deja pasar a mi marido y a mi para que mi hija se sienta acompañada.Durante el proceso,mi hijita que es muy rebelde siempre tiene una crisis de llanto y empieza con sus "Basta,me duele!",pero el pediatra no pierde la calma y sigue con su trabajo.Ademas nos da consejos para todo,desde en que posición ponerla para efectuarle su enema,hasta recomendarnos a un enfermero de su confianza.Pasamos momentos muy difíciles al punto que ahora mi hija esta con psiquiatra,pero como familia nos sentimos muy respaldados por la dignidad con la que este profesional trata a mi hija.
No refleja el cuidado...
Casos en los que los enfermos sufren daños cerebrales quedando en estado de coma y están llevando una vida artificial, conectados a un respirador, o bien enfermos en fase terminal, en donde ya se han agotado todas las posibilidades clínicas y los doctores determinan que el paciente no tiene ninguna posibilidad de recuperarse; y son los familiares quienes no acceden a realizarse la eutanasia o muerte asistida, es ahí en donde no se esta respetando la dignidad de el paciente, no lo dejan descansar en paz.
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